2007/10/03

APROXIMACIÓN A LOS CONCEPTOS «CORRUPCIÓN» Y «RÉGIMEN»

PRIMERA APROXIMACIÓN A LOS CONCEPTOS «CORRUPCIÓN» Y «RÉGIMEN»
Cuando la corrupción está en el centro, en el corazón del sistema político, difícilmente podría dejar de irradiar dentro de él en todas las direcciones.
PERFECTO ANDRÉS IBAÑEZ
Según el diccionario de la Real Academia de la Lengua, uno de los más célebres y autorizados del habla castellana, la palabra corrupción significa "acción y efecto de corromper o corromperse" , locución que a su vez se define como alteración o trastrocamiento de la forma de alguna cosa, echar a perder, depravar, dañar o podrir, sobornar o cohechar al juez, o a cualquier persona, con dádivas o de otra manera .
La corrupción no es un concepto jurídico, sino social, humano, incrustado como un cáncer en el fenómeno del poder, aunque a veces permanezca, afortunadamente, inactivo; representa mutación en la forma y sustancia, que acarrea perversión y, a la postre, la muerte .
Desde la Ética Política lo corrupto se identifica con lo dañoso o atentatorio del bien común, del interés general. También se le da a la palabra corrupción el significado de "algo arruinado, defectuoso, degradao (sic) viciado. Significa algo que «ha sido desviado hacia una forma inferior o peor»" .
El mismo diccionario define la voz régimen como "modo de gobernarse o regirse en una cosa; constituciones, reglamentos o prácticas de un gobierno en general o de una de sus dependencias" . Por decirlo de alguna manera, el sistema político como forma general de organización de la sociedad, es el género y el régimen político es una forma particular o concreta de ejercicio del poder político dentro de un sistema político determinado.
Sin faltarle razón, decía Alvaro Gómez Hurtado que había que cambiar o tumbar el régimen existente en Colombia, más era consecuente en defender el sistema político como tal, en proceso de construcción luego de la expedición de la Carta Política de 1991 bajo la forma de un Estado social de Derecho, democrático y participativo (Preámbulo y arts. 1º y 2º).
En consecuencia, al relacionar las expresiones corrupción y régimen, tendremos como resultado dialéctico de las mismas, un significado que debe conglobar la existencia de un gobierno ulcerado, las prácticas generales de gobierno dañadas y dañosas, la corriente existencia de actividades degradadas y viciadas que rigen una sociedad.
Desde esta perspectiva la corrupción estará definida como aquellos comportamientos que se desvían de las funciones naturales de los servidores públicos, para atender intereses privados, obtener ganancias pecuniarias o posición social, o violar la legalidad en aras de oponerse al ejercicio de algunos tipos de influencia privada . Frente a la corrupción habrá hombres corruptos o corrompidos , una sociedad plagada de corrupción estará, en consecuencia, llena de personas vulnerables, endebles, potencialmente corruptibles.
En síntesis, la interrelación de las palabras corrupción y régimen denotan la existencia de una sociedad decadente, confusa y con pocas expectativas en su futuro; las personas observan los problemas de la sociedad de manera distante, se arraigan criterios individualistas e insolidarios, y por ello el régimen se vuelve frágil y sus políticas poco creíbles y, en las más de las veces, condenadas al fracaso .
En estos tiempos modernos, cuando predomina una concepción neocapitalista sobre la intervención del Estado en la economía, en la que este adquiere cierta autonomía frente a los miembros privados del sistema, los funcionarios que lo representan -tanto en la determinación del modelo económico, en las decisiones judiciales y cómo no, en la expedición de las leyes-, es inevitable la existencia de grupos de presión -de todo tipo, legales e ilegales- que pretenden condicionar la gestión pública, judicial y legislativa, haciendo uso de las relaciones de poder, de favores directos e indirectos, por supuesto del dinero. Toda esta clase de comportamientos no pueden evitarse sólo utilizando mecanismos represivos, es necesario adoptar medidas de diverso orden, entre otras las administrativas de carácter preventivo, que obstaculicen la posibilidad de injerencia externa a las decisiones públicas, para evitar que se lesione el principio de objetividad que debe regir todo tipo de actuación estatal .
A pesar de todos los defectos que se le puedan encontrar, Colombia está constituido como Estado Social de Derecho, vivimos en una democracia, no sólo porque existen elecciones en libre concurrencia de partidos políticos, sino también, como decían los Revolucionarios Franceses del Siglo XVIII, porque tenemos una Constitución Política que consagra un catálogo de Derechos Fundamentales entre los que se incluyen derechos políticos de participación.
Algunos críticos de la democracia plantean que la corrupción es un fenómeno propio de este tipo de organización social. Pero tal afirmación resulta controvertible y poco veraz cuando se demuestra que es el ejercicio de las libertades democráticas lo que posibilita la divulgación de la corrupción que afecta al Estado y que por lo mismo los hechos de corrupción sean de conocimiento de la opinión pública, todo ello como fruto de la libertad de expresión. En los regímenes dictatoriales también se dan casos de corrupción, y seguramente con más frecuencia que en las democracias, pero lo que ocurre es que su divulgación está restringida y en la mayoría de los casos el poder judicial, que debía investigar y sancionar tales hechos, no es independiente del ejecutivo o se encuentra a disposición de los grupos mayoritarios impuestos en el poder. "En las dictaduras no se denuncia la corrupción -a excepción de aquella que le importa al poder político que así lo sea- ni mucho menos se le persigue judicialmente. Los poderes sociales se hacen opacos, al carecerse de la mayor trasparencia que aporta la democracia y que permite la vigilancia atenta de la sociedad civil. Es, por tanto una falsedad intencional relacionar como causa y efecto de la democracia la corrupción" .
No cabe duda que en la actualidad uno de los más execrables enemigos de nuestra democracia es la corrupción , derivada de muchas fuentes que han afectado todos los órganos del Estado y que ahora mismo pone en cuestión a las más altas esferas del poder político, discute la legitimidad de nuestra democracia, con lo que se atenta y afectan los fundamentos de equidad e igualdad en que aquella se sustenta. Agregamos, parodiando a Ferrajoli, que la posibilidad de detener la involución constitucional en curso en Colombia, pasa sobre todo por la reafirmación del carácter sacral y pacticio de la Constitución en el imaginario social, y por la defensa de la única forma de identidad colectiva de tipo democrático, que es lo que se llama "patriotismo de la Constitución". Desarrollar en este sentido la democracia, que consiste en "tomar en serio" la Constitución, es hoy, siendo realistas, la única clase de batalla democrática, en relación con los principios, que puede llegar a ganarse .
Por ello es que, en un sistema democrático que se quiere seguir predicando como tal, es necesario, imperativo, para las instituciones y el Estado, combatir la corrupción. Esto se debe hacer de raíz, sin miramientos o inhibiciones frente a quienes la practican o permiten su práctica y sin temor a quienes pretendan propagar lazos o conexiones inexistentes entre la democracia y el fraude. Por ello es saludable el esfuerzo de entidades que pretenden hacer claridad sobre la corrupción en este país, sin que importen la clase o el tipo de "cabezas que deban rodar". Ya han "rodado" algunas, y las cosas -por las denuncias que a diario se hacen y los sumarios que se inician- parecen indicar que las que deben "caer" son más de las que han "caído" .
Para conseguir una cabal entendimiento de nuestros criterios, resulta conveniente explicar qué entendemos por función pública. Aceptamos que la función pública es o son las diversas formas de manifestación del Estado, o por mejor decir, la manifestación del poder público desde un punto de vista teleológico, finalista. Es decir, la función pública se caracteriza, en cualquiera de sus manifestaciones, por su contenido final, como ya lo dijera GUIDO ZANOBINI, "el Estado procede a la consecución de sus fines por medio de una serie de actividades que constituyen sus funciones", que se proyecta en una triple dimensión o sobre los poderes tripartitos del Estado: administración o ejecutivo, judicial y legislativo . La corrupción desequilibra la función pública y coloca en miserable posición la Administración Pública.
Bien sabemos que cada sociedad tiene los gobernantes que se merece, o dicho en otras palabras, el régimen imperante en una sociedad es el que avala, acepta, respalda, tolera o posibilita su pueblo. Y sinceramente creo que merecemos algo mejor, y, sino, por lo menos algo diferente.

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