2010/09/11

UNA CORTE EJEMPLAR. Editorial del diario EL NUEVO SIGLO (07/09/2010)

EDITORIAL EL NUEVO SIGLO
"UNA CORTE EJEMPLAR"
Septiembre 7 - 2010

EL NUEVO SIGLO.COM
Martes, 07 de septiembre de 2010


Una Corte ejemplar
*Se impuso a las maniobras bajas


*Justicia hasta las últimas consecuencias


A medida que transcurren las investigaciones y los implicados piden Principio de Oportunidad, aceptación de cargos y sentencias anticipadas, el tema del espionaje a la Corte Suprema de Justicia, como a otros protagonistas de la vida nacional, se torna cada vez más escabroso. Parece confirmarse que existió, según ha dicho el ex jefe de Contrainteligencia del DAS, una maniobra criminal con la que se buscaba recabar información de modo ilícito para armarles escándalos a los Magistrados y usar a ciertos periodistas de caja de resonancia. El asunto, desde luego, ha trascendido todo el ámbito político para situarse en el plano de la criminalidad a través de un magno concierto para delinquir.


No se trata ya sólo de interceptaciones telefónicas ilegales, sino de infiltrar escoltas, detectives, policías y servidoras domésticas, sobornados con dineros públicos, para cercar a los Magistrados, lo mismo que grabar las sesiones plenarias de la Corte. Una trapisonda de marca mayor que se mueve entre la gravedad de los hechos y la sordidez de los mismos. Se trataba no sólo de violar la reserva del sumario permanentemente, fotocopiando los casos de la parapolítica y similares, con intenciones protervas, sino igualmente derivar cualquier resquicio de información que permitiera quitarle majestad a la Corte, romperle las vértebras a su legitimidad y mostrarla como una pandilla de delincuentes.


Como era previsible, no encontraron absolutamente nada de calado. Lo que demuestra, ciertamente, que los Magistrados son tan pulcros como integérrimos. Se dedicaron, entonces, a menudencias tan ridículas como el regalo de un reloj o un viaje de homenaje a Neiva, pues al no hallar nada de importancia, quisieron hacer de episodios minúsculos cabezas de proceso inicuas.


Ante semejante afrenta, que paulatinamente se viene conociendo en toda su dimensión espuria, la Corte salvó su integridad y se movió dentro de los cánones que aconsejaban las circunstancias. Ahora se entiende con mayor claridad por qué tuvo que afincarse, no sólo en la Corte Penal Internacional, sino en los organismos respectivos de las Naciones Unidas y la jurisdicción global. Muy pocas veces, en el mundo, se ha dado el caso de que los más altos Magistrados del país fueran espiados desde el Ejecutivo por adelantar cabalmente sus funciones y sacar avante la Justicia. Queda, desde luego, en los anales universitarios y las cátedras universales este episodio dentro del cual, sin embargo, triunfan la verdad y la probidad por sobre lo deleznable e ilícito.


Vistas las dificultades internas en que andaba la Corte Suprema, se comprende, también, por qué era difícil ponerse de acuerdo en la elección de Fiscal General, lo mismo que avanzar en los casos pendientes de la parapolítica y otros de igual impacto. Es claro, no obstante, que el Fiscal interino ha actuado como uno de los mejores operarios que ha tenido ese Despacho y para nada le han afectado las diligencias. Por el contrario, sus últimas movidas, cambiando algunos Fiscales Delegados, seguramente redundarán en la profundización de las investigaciones y la buena mancorna que ha sabido mantener con la Corte, como debe ser.


Ahora que el país conoce, igualmente, todo lo que se fraguaba en contra del máximo Tribunal de la Justicia Ordinaria, tendrá la Corte que renovar bríos para no dejar cabos sueltos en tantas indagaciones que están pendientes. Recuperada la institucionalidad de los zarpazos, ella podrá consolidarse aún más en la medida en que la Corte termine tantas investigaciones a su cargo. Lo mismo que la Fiscalía General deberá acelerar, como lo viene haciendo, todo lo referente al malévolo espionaje y tantas otras aristas con los que casi se llevan por delante lo que en Colombia se llamaba el Estado de Derecho.


Seguir rodeando la Corte y la Justicia por parte del grueso de la opinión del país será el mejor homenaje de desagravio a quienes se han comportado como patriotas ejemplares.